Cuando este cuerpo muera, mi mente no habrá muerto. Continuaré permaneciendo, impregnando los cinco elementos.
Aparte de abandonar el aferramiento a un yo, no existe otra perfección de la generosidad. Aparte de abandonar el engaño, no existe otra perfección de la conducta moral. Aparte de no temer a la verdad última, no existe otra perfección de la paciencia. Aparte de permanecer inseparable de la práctica, no existe otra perfección de la diligencia.
Aparte de permanecer en el estado natural, no existe otra perfección de la concentración meditativa. Aparte de realizar la naturaleza de la mente, no existe otra perfección de la sabiduría. Aparte de practicar la virtud en cualquier cosa que hagas, no existe otra perfección de los medios hábiles.
Aparte de vencer a los cuatro māras, no existe otra perfección del poder. Aparte de abandonar las aflicciones mediante el poder de la conciencia, no existe otra perfección de la conciencia primordial. Aparte de lograr el doble propósito, no existe otra perfección de la aspiración.
Hijo, reposa en la no conceptualidad. En la meditación śamatha no conceptual, no hay pensamientos.
Sin embargo, una ausencia de pensamientos no es la cualidad deseada. Reposar en la no conceptualidad significa que ningún fenómeno dentro del saṃsāra y el nirvāṇa trasciende el mahāmudrā.
Hijo, cuando medites en el mahāmudrā, no te esfuerces en las virtudes del cuerpo y el habla.
Hijo, no te aferres a la aparición de grandes signos y cualidades. Esta es la fuente de la profecía de Māra.
Hijo, reposa en un estado libre de esperanzas. Reposa en un estado desprovisto de aferramiento a la grandeza. Cuando realices la naturaleza de la mente, no tengas deseo de poderes de clarividencia.
Cuando realices el significado del mahāmudrā, no debes apegarte al pensamiento: “Oh, esto es el mahāmudrā, ahora lo he realizado”. Debes liberar esta fijación.
Suplico al Soberano Milarepa, Vajra Sonriente.